Buenas noches... ¿o no tan buenas?

Buenas compañer@s, ¡he vuelto! y esta vez para hablaros de un tema que considero va a ser muy interesante para la mayoría de vosotros. Aun así, este no es el verdadero motivo por el que he decidido escribir sobre él, el auténtico motivo es la coacción a la que he sido sometida por parte de algunos “amigos” para que  lo haga. Pues sí, es increíble de lo que es capaz la gente por ahorrarse los 50€ que cuesta una consulta con un buen  psicólogo, por ejemplo, conmigo… Pero bueno, intentaré ayudaros, ¡aunque sea sin cobrar! Lo haré por todos aquellos que se dirigen cada mañana al trabajo con unas ojeras hasta los pies, por todos los que se pasan las noches diciéndose a sí mismo “duérmete, duérmete, duérmete”, y ante todo, por todos aquellos que como yo, tenemos que aguantar a los que nos dan la vara durante el día con constantes quejas del tipo “no he dormido nada, no he dormido nada, no he dormido nada”.

Creo que con esto ya sabréis cual va a ser el tema de hoy, pues sí, el insomnio. Este es un problema que afecta a un gran número de personas, y es que se estima que de un 10 a un 15% de la población adulta padece insomnio crónico (ocurre la mayoría de noches y se da durante un mes o más) y de un 25 a un 35% lo ha sufrido de forma ocasional, al cual denominamos insomnio transitorio (dura desde una noche hasta unas pocas semanas). En cuanto a la distribución por sexos, las mujeres tenemos más problemas de sueño que los hombre (me ahorraré el comentario sexista).  Así que estoy segura de que muchos de vosotros ya habéis sufrido de insomnio en alguna etapa de vuestra vida.

Lo primero que debemos hacer es definir con precisión el insomnio, pero surge un primer problema, y es que no hay una única definición que pueda aplicarse en todos los casos. La cantidad de sueño que necesita cada persona es bastante variable. Un corto durmiente puede sentirse bien durmiendo 5 horas, mientras que un largo durmiente puede seguir sintiéndose cansado tras 10 horas de sueño. Así que el insomnio ha de definirse en relación a la necesidad de sueño de una persona determinada. Algunos cortos durmientes buscan asistencia médica porque, aun sintiéndose bien, piensan que deben dormir más. A todas estas personas, deciros que, “tranquilos, cualquier cantidad de sueño es suficiente si ésta resulta suficiente”.

¿Y cuáles son los efectos de la privación del sueño?
Pues bien, estudios con ratas de laboratorio (y ahora sabréis por qué no se hacen con personas) en los cuales se les privaba del sueño de manera continuada, dieron como resultado la muerte de éstas. Empezaron a enfermar, se debilitaron, perdieron la coordinación y la capacidad de regular su temperatura corporal. Aunque empezaron a comer mucho más de lo normal, su índice metabólico aumentó tanto que siguieron perdiendo peso. Así que finalmente, murieron. 

Espero no haberos asustado, si es así, deciros que no tenéis por qué preocuparos… Y es que un joven de 17 años permaneció despierto durante 264 horas (eso sí es para quejarse de no dormir nada) de forma que pudo obtener un lugar en el Libro Guiness de los récords mundiales (Gulevich, Dement y Johnson, 1966). Después de ésta proeza el chico durmió algo menos de 15 horas y se despertó sintiéndose bien. Conclusión: 11 días sin dormir no provocan la muerte en el ser humano (al menos en éste) y los efectos fisiológicos y cognitivos que produjo la ausencia de sueño fueron totalmente reversibles.

A pesar de esto, es imprescindible saber que el sueño es muy importante en el ser humano, y es que el sueño brinda el momento para que el cerebro descanse. De ahí los numerosos efectos que provoca la privación de éste:

  • Factores psicológicos: irritabilidad, mal humor, ansiedad, depresión, etc.
  • Factores cognitivos: falta de concentración, desorientación, confusión, pérdida de memoria y coordinación, etc.
  • Factores sociales: disminuye la habilidad para trabajar con la consecuente disminución de la productividad laboral, problemas en las relaciones con los demás, dificultad para tomar decisiones, etc.
  • Mayor riesgo de padecer trastornos psiquiátricos.
  • Mayor riesgo de padecer accidentalidad, tanto laboral como de tráfico.
  • Una menor calidad de vida y de salud en general.


Ahora bien, es importante que todos sepamos que el insomnio no es un trastorno que se pueda tratar con un medicamento. El insomnio es un síntoma. Si está provocado por dolor o molestias debemos tratar la dolencia física que lo causa. Si es secundario a problemas personales o trastornos psicológicos, hay que ocuparse directamente de esos problemas. Irónicamente una de las principales causas de insomnio parece ser la toma de medicación para dormir. Muchos pacientes desarrollan tolerancia al fármaco y sufren síntomas de rebote si dejan de tomarlo. Este frecuente síntoma se llama insomnio por dependencia de fármacos.



Higiene del sueño
Para todos aquellos que tienen problemas para dormir, es imprescindible preparar el ambiente y a uno mismo para estar en las mejores condiciones de dormir exitosamente. Aquí os dejo un conjunto de normas que van a favorecer la consecución de ese propósito:


                       Decálogo: Por el buen descanso


Para ir finalizando, deciros que para casos graves, contamos con una serie de técnicas psicológicas para controlar el insomnio dependiendo de si el insomnio es de tipo inicial (tardar mucho en dormir) o final (despertarse temprano y no poder conciliar el sueño). Para el primero de ellos los psicólogos solemos utilizar el Control de Estímulos que ha resultado ser enormemente eficaz,  o la Intención Paradójica  (en casos más severos). Y para el segundo, la Relajación Muscular Profunda, que ayuda a eliminar la tensión excesiva.   


Y para terminar, insistir, en que, como he comentado antes, el insomnio es un síntoma y no un trastorno en sí por lo que si padecéis insomnio crónico deberíais consultar a un especialista. Lo más probable es que sea producto de algún problema físico o de algún trastorno psicológico, como por ejemplo,  de un trastorno depresivo. Y a los que habéis tenido (o tenéis) problemas para dormir de forma ocasional, deciros que podéis estar tranquilos porque es algo muy normal. Y es que el sueño es un proceso que puede verse afectado por gran una cantidad de variables físicas, ambientales y psicológicas. Así que no debemos preocuparnos si en un período de mucho calor, de más trabajo o de problemas personales, dormimos menos.


Y ahora sí, dulces sueños…                                                    

6 comentarios:

Merxe dijo...

Menuda entrada mas currada! Esta de 10! Me encanta! Genial explicada y muy completa! Si es que no hay profesión mejor que la nuestra! :) un besito

Raquel dijo...

Brillante, igual que el anterior artículo.
Muy interesante, creo que el tema del sueño es super importante, y no hay nada como descansar bien. Muchas veces también el estrés y el sugestionarse con todo lo que tenemos que hacer el día siguiente hace que estemos en vela.
Felicidades, ¡me encanta tu blog!

Ana dijo...

¡Muchas gracias! Y como siempre, un placer.
¡Ah! y os recuerdo que estoy abierta a sugerencias, así que podéis proponer temas que os interesen, que yo estaré encantada de escribir sobre ellos.

bEä dijo...

Muy buena entrada, enhorabuena!!
A título personal, te diré que ahora además de insomnio tengo miedo por todo lo expuesto aquí jajajaj, así que ve preparándome una cita...
Espero con interés un nuevo artículo,
Un beso!!!

Anónimo dijo...

Ay mi Anica que don de palabra tiene, que soltura, que ingenio! muy bien compi!!! esperamos impaciente el tercer post que sin duda estará a la altura de los anteriores.
Bravísimo!! chi vediamo dopo!!! jaja muak!
Mariola.

Anónimo dijo...

Esa Psicologa, muy bien el post. Ahora entiendo muchas cosas. Me encanta el blog, eres una autentica profesional. Un abrazo. Rosa ;)

Publicar un comentario

Rompecabezas: Torres de Hanoi